Desde ya hace mucho tiempo, se dice que el equilibrio entre el cuerpo y la mente es esencial para el buen funcionamiento del organismo. La nueva peluquería trata de conseguirlo rescatando la parte emocional del cliente.

La peluquería emocional se confirma como la nueva peluquería. Ya estaba experimentando un gran auge antes de la crisis de la COVID-19.

Uno de sus objetivos principales es el de conseguir poder superar estos momentos delicados y asegurarles el éxito. La nueva peluquería tata de cuidarse en su forma más holística, en la que se debe conseguir el equilibrio entre cuerpo y mente y conseguir que el cliente desee visitarnos y entrar de nuevo.

 

 

Para conseguir este equilibrio, como todo el mundo sabe, lo eco y natural es tendencia. La tendencia que va a triunfar este año, y los próximos, es todo lo que representa el desarrollo sostenible. El consumidor busca productos y tratamientos que sean cuidadosos con el agua, que permitan su reciclado y que utilicen recursos naturales de forma sostenible.

Es más, los grandes foros de belleza, ya fijan su objetivo y concentran su actividad entorno a las novedades en la industria de la belleza. En estos últimos meses, se habla mucho de todo aquello que hace referencia a la sostenibilidad. Un concepto clave entendido como formulación e investigación de ingredientes naturales con un enfoque en soluciones de reciclaje y el uso de materiales biodegradables.

Además, también está adquiriendo una gran importancia y relevancia todas aquellas soluciones cosméticas con un impacto reducido en el medio ambiente.

 

Pero sin ningún lugar a duda, el eje del nuevo consumidor es su bienestar. Un bienestar entendido como las experiencias de belleza que se dirige a los sentidos. Aquellas que proporcionan un mundo inigualable de sensaciones, salud y resultados de satisfacción.

LA COSMÉTICA DE LOS SENTIDOS

Para poder conseguir ese bienestar, ha surgido una nueva generación de cosmética “pro-felicidad”, en la que se incorporan percepciones de los sentidos, como el olfato, que estimulan las “neuronas de la felicidad” del cerebro.

Como apunta Lotte Tisenkopfa, fundadora de Mádara, “La tendencia cosmética del futuro será el well-being”. Es decir, una nueva generación de cremas, mascarillas y demás, que además de preservar y potenciar la belleza, proporcionan un bienestar.

La peluquería emocional, tiene una doble función; una función terapéutica y otra de cosmética.

Estos productos actúan directamente sobre nuestro cuerpo y nuestra mente mediante estímulos olorosos o táctiles que conectan directamente emociones positivas y relajantes.

 

Queda claro entonces la conexión entre las emociones y la belleza. Ahora es el momento de apostar y decidir si queremos que la peluquería transmita las emociones necesarias para hacer felices a los clientes de modo natural con productos exentos de químicos. 

¡Esperamos que les haya gustado nuestra entrada y les sirva para seguir creciendo como negocio! ¡Nos vemos en el próximo blog!

 

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