Hace ya algunos años, la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) entró en las peluquerías para empezar a regular el uso de creaciones musicales con derechos de autor en este tipo de establecimientos.

Una gran mayoría, por no decir el 100% de los peluqueros, fisioterapeutas, estilistas y barberos utilizáis música para acompañar vuestra jornada laboral y también para ofrecer un mejor servicio a sus clientes. Según han confirmado diferentes estudios, aspectos como el color, el ambiente o la luz son factores importantes a la hora de crear un ambiente idóneo. La música no es una excepción y más del 80% de los participantes del estudio afirmaron que era un aspecto esencial.

En el caso que des un uso comercial de la música sin sus respectivas licencias de uso, te estarías exponiendo a unas serias sanciones económicas en el caso que un inspector de la SGAE acudiera a tu establecimiento para realizar una inspección.

*Si estás leyendo esto y no resides en España, pulsa AQUÍ para obtener información de otras sociedades dedicadas a la defensa de los derechos de autor

A todo esto, hay distintas alternativas para evitar ser sancionado:

  1. Pagar a la SGAE: Este método consiste en abonar una cuota mensual que dependerá de distintos factores cómo la superficie del establecimiento. Puedes consultarlos aquí:

 

  1. Soundtrack your Brand: Esta herramienta cuenta con el soporte de Spotify y fue creada en 2010. En ella encontrarás listas actualizadas y podrás programar tu música según el día de la semana o las horas. El precio mensual es de 26.99 euros pero puedes disfrutar de un período de prueba de 30 días.

 

  1. Reproducir música de autores que no estén representados por la SGAE: Utiliza música de artistas que permiten un acceso libre y gratuito a sus obras, por ejemplo estableciendo licencias Creative Commons.

 

Una vez aclarado el problema de los derechos de autor, pasamos a la siguiente duda:

¿Qué música debo escoger?

Es muy importante saber que la música debe ir acorde con la estrategia definida previamente.

Una idea sería poner diferente música cada día para segmentar mejor al cliente y poder dar un servicio óptimo al máximo de personas posible, y que éstas, se sientan a gusto.

Además, el estilo de música y la situación en el local deberán ir de la mano. Es decir; si la sala de espera está llena y empieza a notarse la tensión, nada mejor que una música relajante para calmar los ánimos y hacer la espera un poco más llevadera. En cambio, si no hay mucha gente que espere, puedes optar por un tipo de música más vivo y alegre.

Es importante, también, conseguir un volumen óptimo. Un volumen que no sea demasiado alto y que entorpezca tu conversación con el cliente o que pueda ser molesto, ni tampoco que el volumen sea tan bajo que las conversaciones se escuchen perfectamente y puedan serlo por terceras personas sin quererlo.

 

¡Esperamos que éste artículo te haya sido de ayuda! ¡Nos vemos a la próxima!

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